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Los Kirchner, entre el poder y la verdad.



Por Pablo Villaverde. (*)

En la “semana de los cinco presidentes” luego de la renuncia de De la Rúa, cuando asumió el mando Alberto Rodríguez Sáa, en su discurso inauguaral, sinceró la realidad, formalizó el default -que ya había sucedido de hecho- y anunció la suspensión en los pagos de la deuda externa, muchos -por no decir todos- los que hoy están en el kirchnerismo, aquel día, aplaudieron esa decisión.

Y digo que quizá “todos” aplaudieron, si bien no podría puntualizar, quién si y quién no, por que el Peronismo en su conjunto, estaba en una especie de exorcismo del Menemismo, para convertirse a otra cosa. El riojano había sido el último referente, la Alianza había arrasado al Peronismo en las elecciones anteriores y hasta Chiche Duhalde en su territorio, había perdido con Fernández Meijide. Los peronistas no sabían detrás de qué liderazgo encolumnarse, pero si estaban seguros de no reconocer a Menem como peronista. La renuncia de De La Rua, aunque esperada y hasta ayudada por el Justicialismo, era un premio anticipado y no deberían esperar cuatro o quizá ocho años, para volver al poder.

Demás está decir, que esos peronistas se convirtieron en su mayoría, al kirchnerismo. Como qué también en 2005 aplaudieron el Pago de Deuda, con reservas del BCRA, que hizo Néstor Kirchner. Mientras que Menem se sostuvo, en una conformación de Centro Derecha, para ampliar su base peronista. Kirchner lo hizo en la Centro Izquierda, sin embargo en esas elecciones de 2003 en la primera vuelta, no le pudo ganar -de hecho perdió- fueron al balotaje y Menem se retiró. En este relato nos remitimos puntualmente al peronismo, pero lo importante es ¿cómo vio la sociedad, el anunció de suspensión de pagos de Sáa y luego el pago anticipado de Kirchner, de la Deuda Externa?

Si bien en 2002 no había muchos sondeos de opinión y los que había eran poco confiables, por la inestabilidad emocional de la sociedad, producto de la inestabilidad general. Los pocos datos que se encuentran, hablan de un alto porcentaje, alrededor del 70% de aceptación en cuanto a “no pagar” la deuda. En 2005 en cambio si había una gran actividad de las consultoras, ya que Kirchner era un fanático de las encuestas. Por ejemplo la consultora Zuleta Puceiro dice que el 73.7% de los encuestados, estaban de acuerdo con el pago con reservas. Hoy sorprende que la mayoría de las personas, tengan una idea bien concreta, acerca de no compartir con Cristina Kirchner -no el pago- si no, ni siquiera la creación de un Fondo de garantía de Pago, con reservas del BCRA. Según la consultora Magnament & FIT dice que un sondeo de esta semana les da, que el 79.7% de los argentinos está en contra del pago.

Digo que sorprende, por que los más calificados economistas y técnicos, no se inclinan completamente a estar en contra o a favor de los Fondos del Bicentenario, ya que ellos mismos piensan, que la idea no es mala y da confiabilidad a ciertos mercados, aunque también dicen que es de algún modo innecesaria y está mal implementada. Pero lo importante en el concepto, no es lo que piensan los especialistas, o los políticos, que buscan continuidad y perpetuarse. Lo realmente valioso, aunque contradictorio, es lo que piensa y pensó la sociedad, que es la que avala o no a un gobierno.

¿Cómo se entiende, que en tres oportunidades relativamente cercanas en el tiempo, 2002, 2005 y 2010, la gente opine cosas opuestas?

Una explicación posible es, el “Poder”, ese poder que tanto Sáa fugazmente, como Kirchner más solidamente, supieron tener, cuando tomaron esa decisión. En comparación al poco poder real, más allá de discursos, actos o marchas de apoyo, con el que cuenta Cristina Kirchner. El pensador Michael Foulcaut, decía en uno de sus escritos más esclarecedores sobre el tema

“El poder precisa a la verdad para su normal funcionamiento; paralelamente, la verdad genera dispositivos y estructuras de poder: No hay ejercicio de poder posible sin una cierta economía de los discursos de verdad que funcionan en, y a partir de, esta pareja. Estamos sometidos a la producción de la verdad desde el poder y no podemos ejercitar el poder más que a través de la producción de la verdad…”

Parece poco probable que Sáa cuando asumió la presidencia, en medio del “que se vayan todos” tuviera algún tipo de “verdad” que le otorgara algún tipo de “poder”. Pero en aquel caos social y económico, con una sociedad llena de incertidumbres, el puntano ostentaba una trayectoria de gobernador exitoso, de una provincia, que por distintas razones se diferencia de las demás. La sociedad también vivía esa situación, como un saqueo externo de las riquezas nacionales, por lo que el anunció de “suspensión de pagos de la deuda” le otorgó aún más verdad y por lo tanto más poder, aunque transitorio. Por que cuando luego, empezó a hablar de “tren bala” y otras irrealidades, imposibles hasta de imaginar en esa coyuntura, perdió la verdad y con ella el poder.

Kirchner en 2003 tuvo en sus manos todas las verdades y como contrapartida el mayor poder. Aplicó el concepto de Maquiavelo y eligió “enemigos” de muchos, por lo que consiguió muchos aliados. Le demostró al tercio de la sociedad, que se benefició con el Menemismo, la fantasía de la convertibilidad y cómo eso perjudicó al resto de la sociedad. Enmendó un error histórico y re abrió las causas por crímenes de Lesa Humanidad, derogando la Ley de Obediencia debida y Punto Final. Esto le dio el apoyo de grupos DDHH, Grupos sociales, intelectuales y sectores de Izquierda. Creó una amplia base política y social, totalmente horizontal. Por último atacó a la Alianza, que por haber sido una promesa para muchos, se convirtió en un enemigo de todos. A su vez atacó al peronismo, que no estaba en su armado político, denostando hasta al mismo Duhalde, que lo había ayudado a llegar a ese lugar. Su omisión y que hoy todavía no puede -o no quiere- solucionar su esposa y sucesora, fue que en realidad, la “verdad” no es algo tangible, sólido y que no cambia, la verdad es una “percepción” que tiene la sociedad y esta le llega a través de la comunicación.

La comunicación fue su falencia más grave y quizá tenga mucho que ver, con la acumulación de poder, ya que “todo” lo que no era kirchnerismo, para él, era su enemigo y por consiguiente “debía” serlo también de la sociedad. Su decisión de no atender a los periodistas, no dar conferencias de prensa y que toda la información, se canalizará a través de pocos voceros, qué hablaban con algunos medios y periodistas privilegiados. Tuvo la inevitable consecuencia, de que la mayoría de la prensa, al principio “dedujera”, luego “especulara” y por último se convirtieran en férreos críticos de la gestión. Cuidado de confundirlo con la actualidad, Grupo Clarín no era uno de ellos, por esos días, era todo lo contrario. El Grupo recibía importantes beneficios legislativos de parte del Gobierno, con la ampliación y prorroga de Licencias y la Unificación de los cables. Al igual que el flamante C5N, del Grupo Hadad, ambos eran los privilegiados, este último hasta tuvo el beneficio del cambio de protocolos en los vuelos Presidenciales, para que su móvil aéreo pudiera filmarlo en el aire.

Esa diferenciación que se hacía con los medios y la prensa, llegó hasta la última semana de la campaña electoral de Cristina Kirchner. Tal es así, que el día previo a la veda electoral y con una preocupante cercanía, de Carrió en las encuestas, Cristina que nunca había dado una entrevista -al igual que Néstor- dio dos entrevistas, una a TN a los periodistas Silvestre y Bonelli y otra a C5N y canal 9 a González Oro y Beto Casella Ambas con un evidente “cuestionario previo”. Es verdad que Clarín, en particular con su diario y con TN, hacía tiempo había rotado a una posición crítica de la gestión, pero esa rotación, sólo había tenido una causa comercial. Porque cada día el Grupo perdía más ventas de diarios y más rating, a manos de los críticos del Kirchnerismo. Al Grupo Hadad le ocurrió lo mismo y por eso le hizo lugar en su programación, a Grondona, Lomgobardi y Kipplan, que apuntando a tres sectores sociales distintos, eran las espadas críticas del canal. Esto fue como respuesta al crecimiento de programas políticos y de opinión críticos de la gestión, de Canal 26 y de América 24 y las investigaciones de Perfil, que los fines de semana y Critica Digital de Lanata le quitaban ventas a Clarín.

La “verdad” estaba inundando a la sociedad y con ella se le escurría el Poder a Kirchner, ya que había perdido la posesión de esa verdad, por la percepción que la gente recibía de sus acciones y de la crítica. En lugar de cambiar su imagen y su relación con los medios y la sociedad. El kirchnerismo utilizó la presión a los medios, como método para revertirlo. A unos con llamados amenazantes, a otros con beneficios y con discriminación en la pauta publicitaria, por la que Perfil lo demandó por ejemplo y le ganó la contienda judicial. A Radio del Plata, la compro Electro ingeniería una empresa contratista del estado y despidió a Nelson Castro. Por presiones sobre Hadad, Grondona dejo C5N y se mudó a Canal 26.

Pero Kirchner, con la inclusión de los grupos intelectuales, tenía un sustento ideológico, al principio de consulta y luego con las crisis, de apoyo público explicito, Carta Abierta por ejemplo. El problema es que los “códigos” de lenguaje y comunicación que manejaban estos grupos, no tenían una llegada social uniforme y sólo se sintetizaban en “conceptos”. Ya con Cristina de presidente y con el Conflicto con el Campo, esos conceptos, se convirtieron en “consignas”, que levantaron los grupos sociales -algunos rentados- que los apoyaron como muestras de poder, en actos multitudinarios y marchas. Con frases como”piquetes de la abundancia…complejo agro mediático… Lock-out patronal… clima destituyente…generales multimediaticos…”

El error original del kirchnerismo fue la comunicación, de la cual dependía la posesión de la “verdad” que le llegaba a la sociedad y de ella el “poder” con el que podía o no contar. Y en lugar de solucionar ese error, por el contrario lo amplió y lo llevó a un punto de difícil retorno. En ese conflicto -nunca resuelto- con el campo, hasta la palabra “campo” fue parte de la comunicación opositora o crítica, por que el conflicto original en realidad fue tan solo con un sector, los productores de Cereales y no todo el imaginario que significa la palabra Campo. Sin embargo la primera actitud de la Presidente fue la de ignorarlo. Así el día número 14 de la protesta, con rutas cortadas y más de 40 piquetes rurales por todo el país. Cristina Kirchner en un discurso en el pequeño Pueblo patagónico de General Gregóres, sólo habló de la “vuelta a casa por las rutas, en semana santa y de los accidentes de tránsito” sin mencionar el conflicto agrario.

Los medios, que en ese momento, asumieran el liderazgo de la investigación, la puesta en escena y de la crítica hacía el gobierno, serían los ganadores. Perfil lo hizo, como periódico de fin de semana, con investigaciones importantísimas y críticas, incluso al mismo Clarín. Critica digital y Clarín como matutinos y todo el Grupo Clarín con su multimedios, como el gran opositor. El resto de los medios continuaron como al principio, con su habitual posición crítica, recibiendo información tan solo de la oposición y no del oficialismo. Persistieron en defensa del Gobierno, Página 12, por depender exclusivamente de pauta oficial y de información calificada, que le daba los organismos gubernamentales y el Canal Público. En menor medida y alternando entre apoyos y críticas, cuando no omisiones, el Grupo Hadad, con C5N, Radio 10, Infobae y Canal 9. Un tema aparte, pero no menor, fueron todos los medios provinciales y municipales del país. Allí la comunicación estuvo basada, según el signo político y la dependencia o no del medio con respecto al gobierno local. Pero en las provincias donde los medios eran cooptados por el gobierno central, las cadenas privadas de alcance nacional, llevaban la información de Buenos Aires y la “verdad” para la gente de esas regiones, estaba en algún lugar intermedio, entre su medio local y el de la Capital, emisor al que no le depositaban mucha confianza.

Pero más allá de quiénes fueran lo portadores de la verdad, a la que ya la podríamos relacionar con el término “credibilidad”, el Gobierno la había perdido, flotaba en el aire social, buscaba poseedores, transitorios o permanentes y la gente la percibía con cierta claridad. El kirchnerismo ante los conflictos, que no eran más que disputas por la verdad -aunque implícitamente significara un beneficio material- en lugar de negociar y consensuar, lo cual es el sentido de la política, y así lograr una verdad ampliada y abarcativa u otra verdad, no, en realidad hizo uso de su poder, intentó imponer su verdad y marcó una línea en el piso. Creó dos bandos y sin advertirlo dividió a la verdad. Como media verdad, aveces es una mentira y su falencia era la comunicación, no pudo conservarla. La otra media verdad perdida, se convirtió en un eco, que los medios reprodujeron en la sociedad. Al reproducirse y ampliarse por todas partes, volvió a ser una verdad.

Lejos de reconocerlo el Gobierno y tratar de crear una nueva verdad -algo equivalente a un escenario inclusivo- insistió en la media verdad, que para la sociedad, ya era una mentira. Abusó de su poder económico y la capacidad que eso le daba, para someter y para comprar voluntades, pero ni esos, creían seriamente en la media verdad del gobierno. Cuando esto sucede y le pasó a muchos gobernantes, las verdades ocultas emergen, hay como una rebelión de las verdades. Lo que hasta allí era bueno pasa a ser malo, lo que era pecado virtud, lo que era aceptable no se acepta más. Lo que estaba ridiculizado, desarticulado y carente de fuerzas, emerge, se rescata y se fortalece. El Congreso, los Jueces, las fuerzas de seguridad, los periodistas, los ministros religiosos, la Constitución, la estricta división de poderes, la república, todo aquello que había sido despojado de su poder, despierta, por que ahora tienen la verdad y el poder los viene a buscar.

La socióloga y profesora Esther Díaz con respecto a esto dice: “El poder no es una propiedad, no se posee; es una estrategia, se ejerce. Las fuerzas de poder se definen por su capacidad de afectar a otros. A su vez, tienen capacidad de resistencia. Cada fuerza puede afectar y ser afectada por otra. No se debe considerar al poder como un fenómeno de dominación masiva y homogénea de un individuo sobre otros, de un grupo sobre otros, de una clase sobre otras, sino tener presente que el poder tiene que ser analizado como algo que circula, como algo que no funciona sino en cadena.”

Esa cadena de la que habla la profesora, en parte es la verdad, esa que aprueba la propuesta del que tiene el poder y que a la vez se comparte y se reproduce en la sociedad. Pero como dijimos antes, la verdad es en realidad una “percepción”, que surge a partir de quién la dice. Sí este tiene credibilidad, tiene la verdad, esa percepción es real y si no se podrá en duda y con ella su poder. Muchos filósofos se ocuparon de este concepto, aunque aveces pensamos que la filosofía, tiene poco apego a la vida real. Sin embargo cuando escuchamos frases como las de Nietzsche, que en una sola línea, son capaces de sintetizar la actualidad que vivimos, se comienza a tener otra valoración. El filosofo repetía en cada una de sus clases en la universidad “Lo que no hay son los hechos, sólo existen interpretaciones”.

La percepción indica, que el “resurgimiento” del Radicalismo, se produjo por el Voto No Positivos de Cobos y en parte es verdad. Pero hay otra verdad, que asocia al Radicalismo con el Grupo Clarín y que esa explosión inicial que produjo la 125, se sostuvo, por que el Multimedios lo reprodujo y así lo quiso. La relación existe y es constatable, más allá de percepciones y no hay programa político de TN, del conflicto con el campo hasta hoy, que no tenga presencia del partido radical o de sus aliados. Pero en esa relación, tuvo más responsabilidad el kirchnerismo, de que suceda, que el Radicalismo, ya que el Oficialismo dejo sin medio por el cual comunicar a nivel nacional y masivo al Radicalismo, salvo a través de Clarín. La regla maquiavélica se vuelve a cumplir, los dos enemigos para el kirchnerismo, naturalmente se juntaron. El canal público no le daba espacio a los radicales y a sus aliados, América tenía de accionista en el Multimedios a De Narváez y los invitados habituales eren del PRO y el Peronismo disidente y C5N es por momentos cercano y por otros, lejano del oficialismo, esporádicamente lo convocaba. Al radicalismo no les quedó más que TN como medio de alcance nacional y masivo.

Con este nuevo conflicto de envergadura, por las Reservas del Central, el Gobierno denuncia a través de todos los medios “conspiración”. Indica como participes a Grupo Clarín, Cobos, Redrado, el radicalismo, La jueza y hasta aventura a incluir al Juez Griessa y los Fondos Buitres. Hasta ahí no hubiera sido descabellado pensarlo -aún viniendo de los Kirchner- basta con recordar, cuantas destituciones civiles y militares en la historia argentina, tuvieron asociados a medios de comunicación, políticos, jueces y hasta organismos internacionales. Pero cuando se contrasta la impecable foja de la Jueza Sarmiento, con el mensaje oficial de “jueza delivery” o los dichos de Boudou de llamar primero a Griessa “embargador serial” y al día siguiente decir que el Juez “había hecho una tarea muy buena para Argentina, al querer retrotraer la situación de embargo”. La credibilidad en una posible conspiración, se esfuma.

Otra vez está en juego, la verdad y la percepción de esa verdad. Por ejemplo para contrastar lo que nos ofrece esa percepción: tanto la jueza Sarmiento como Martín Redrado hablaron sólo para TN y las coincidencias de Grupo Clarín con el presidente del Banco Central llegaron hasta el punto que el mismo abogado que representa a Clarín en el pedido de inconstitucionalidad de la Ley de Medios también fue quien patrocinó a Redrado en la inconstitucionalidad del DNU que lo destituyó. Más aún podemos ver que, tal es la suficiencia de verdad que tiene Clarín, que publicó esta semana, en su página 4,”… Cristina Kirchner se enojó con Redrado porque almorzó con cuatro periodistas de Clarín la semana anterior al enfrentamiento final con el Gobierno.”

La relación que el Gobierno pretende denunciar entre Clarín y los demás “participes necesarios” Clarín lo publica con total normalidad, muestra esa verdad, pero a la interpretación (percepción) la hace propia. Por que en la percepción de muchos, tiene la verdad o quizá se podría decir también, que para muchos el gobierno no la tiene. Lo realmente inquietante de aquí en más, va a ser saber, en qué dirección se está moviendo el poder.

* Estudiante de Perdiodismo.
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Publicado el: 24/01/10, 16:26:44

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