Por Juan Carlos Martinez.
La rápida creación de un Tribunal Internacional de Justicia para Venezuela por la sistemática agresión y el desplazamiento forzado a que llegó el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, contra centenares de colombianos y brasileños, y la destrucción de puentes, deberían demandar con prontitud los gobiernos de Bogotá y Brasilia.
Así empezó el llamado 'Carnicero de los Balcanes', el serbio Slovodan Milosevic, quien desató una cruenta guerra en la desmembrada Yugoslavia, y que llevó a que la Corte Penal Internacional interviniera y ordenara su captura para juzgarlo por los delitos de lesa humanidad.
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia: Chávez va camino de convertirse en el 'Milosevic suramericano'.
El delito de crimen, agresión, desplazamiento y destrucción ya está tipificado en el comportamiento de Chávez como para que la Corte Penal Internacional de La Haya, intervenga.
Nada justifica la masacre de los 9 colombianos en octubre pasado y que Chávez sentenció por supuesto paramilitarismo.
Es sospechoso el silencio de la Unión Suramericana de Naciones con el comportamiento de Chávez.
Y más aún, el del Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, con la agresión del venezolano contra sus compatriotas.
Como lo he preguntado en varias ocasiones en éste blog ¿se justifica que Colombia integre la UNASUR?
Bogotá debería contemplar la posibilidad de marginarse temporalmente de éste organismo suramericano porque ha sido, hasta ahora, inoperante.
Todavía es tiempo para contener a Chávez y juzgarlo por el delito de lesa humanidad. Mañana podría ser tarde.
¿Cómo se sentirán los venezolanos residenciados en Colombia, que son bien recibidos y bien tratados, con las agresiones de Chávez contra nuestros nacionales desplazados, maltratados y asesinados en el vecino país?
Como mínimo deberían emitir un comunicado.
* Periodista TNN Bogota Colombia.