Carta de Lectores: Un 0 en seguridad y justicia


lectores@diariopolitica.com En la República de estos últimos años hemos visto como se ha saqueado y atentado contra la vida y bienes de los ciudadanos, y del mismo Estado, totalmente a discreción sin que intervinieran los organismos creados para evitar las violencias urbanas.

La capacidad del Gobierno Nacional para generar una gestión eficiente en materia de justicia y seguridad es nula y contiene condiciones estructurales que lo hacen inviable para el combate contra la delincuencia.

El Estado Argentino ha sido copado por sectores que enarbolando el mito de los “derechos humanos”, han llevado a la sociedad a la desprotección frente a minorías violentas y autoritarias, instalándose como doctrina oficial dentro de la Justicia el abolicionismo del Derecho Penal.

Este programa obliga al Estado a erradicar la supuesta violencia institucional, lo que equivale según estos garantistas a que renuncie a su prerrogativa del ejercicio de la legítima violencia, circunscripta a la relación con respecto al Derecho y la Justicia. Se pretende desconocer que bajo esta premisa su accionar constituye el medio y el fin de todo el orden con propósitos justos, para resguardar bienes, vidas, libertades y el fin material de las personas.
La doctrina garantista pretende desvirtuar la función del Estado como encargado de velar por la seguridad de los ciudadanos, quienes a esta altura, se están habituando a convivir con riesgo y la falta de justicia

El abolicionismo considera a los delincuentes como excluidos a los que un sistema injusto, hizo que tomaran el camino equivocado transformándolos en pobres víctimas sociales y por lo tanto, se considera legítimo que no haya más penas ni cárceles y de este modo lograr desmantelar las defensas que deben actuar para la protección de todos los habitantes.

Se instala la idea equivocada que la conservación del orden y la represión de los delitos y las faltas, contiene una naturaleza reaccionaria y que todo uniformado es un represor siempre listo a conculcar derechos humanos.

Analicemos la tan temida palabra represión a la que estos funcionarios gubernamentales abominan y que según el significado que le da el diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales de Manuel Osorio es la: “Acción y métodos de oponerse la Fuerza pública a las alteraciones del Orden general. Aplicación de penas y correctivos por delitos y faltas”.

Max Weber contempló en el proceso de formación del Estado moderno como uno de sus elementos constitutivos el monopolio legítimo de la fuerza para el mantenimiento del orden interno y externo.

Jorge Omar Alonso
jorgeomar_alonso@yahoo.com.ar
Publicado 18/03/11, 10:52:48
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